El material más antiguo, empleado desde tiempos remotos, en la confección del guante es la piel, un producto natural, transpirable y flexible, que cubre gran parte de los riesgos habituales de la mayoría de las industrias. La piel se caracteriza por su durabilidad, destreza y resistencia térmica, superando en comodidad a los guantes sintéticos.
Se presenta en dos formas: flor y serraje.
Es la mejor parte de la piel (parte externa de la dermis). Proporciona tacto, flexibilidad y gran resistencia mecánica.

Parte interna de la piel, considerada como un subproducto de ésta. Generalmente es más dura y pesada que la piel flor. Presenta buena resistencia al corte, perforación y al calor (dependiendo del grosor) y permite el agarre de objetos mojados o húmedos.
En el serraje podemos distinguir entre:
En función de la parte del animal, la piel puede clasificarse en:

La evolución tecnológica ha permitido la obtención de materiales como Clarino, una piel sintética que constituye una alternativa a la piel natural para la confección de guantes de protección contra riesgos mecánicos. Se trata de un material lavable y con unas excelentes propiedades de resistencia a la abrasión, calidad homogénea y confort.
Para mejorar sus características y el nivel de prestaciones, la piel puede someterse a diversos tratamientos, como:
Las combinaciones de materiales (tejido de soporte y material de revestimiento) son múltiples y están determinadas por las propiedades deseadas para el guante. Así, por ejemplo, podemos destacar:
Atendiendo al animal de procedencia, puede establecerse la siguiente tipología:
Su grosor limitado obliga al empleo exclusivo de la variedad flor, lo que aporta las mejores prestaciones mecánicas ya que las fibras no están cortadas. Es un piel flexible y muy resistente con un excelente tacto.
De similares características a la piel de cabra, es menos resistente a la abrasión. Muy suave al tacto, este tipo de piel proporciona la mejor relación grosor-destreza.
Ofrece unas excelentes propiedades mecánicas y es muy resistente a la perforación. Transpirable y confortable, se caracteriza por su durabilidad y excelente resistencia a la abrasión.
Sus propiedades son similares a las de la piel de vacuno, presentando el inconveniente de que se endurece con el tiempo y pierde flexibilidad.
Con propiedades similares a las de la piel vacuna, es muy flexible, suave y resistente frente a la abrasión, corte, desgarro y perforación.
Permite una ventilación superior a la de otras pieles, aunque su resistencia a la abrasión, corte y desgarro es más limitada, y ofrece menor comodidad, flexibilidad y destreza.
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